
Un proyecto de ley que impulsa convertir a Costa
Rica en un Estado laico, está generando contienda en el Congreso del
país. Por su parte, el bloque evangélico lucha para no se saque a Dios
del país.
Esta iniciativa fue presentada en el 2012, pero el Ejecutivo lo convocó recientemente.
Sus impulsores buscan eliminar la religión católica de la Constitución y de los juramentos que hacen los funcionarios públicos.
En una reciente sesión, el diputado cristiano Fabricio Alvarado, aclaró su punto de vista sobre el tema.
“Estamos de acuerdo con el diputado Otto Guevara que
desde el punto de vista jurídico es inconveniente atribuir al estado
una confesión religiosa determinada. Pero el diputado Guevara con base
en ese mismo argumento, tampoco se puede decir que el estado es neutral,
como lo indica el texto del expediente 18496 que usted actualmente
promueve y defiende. Una cosa es un estado ajeno al reconocimiento de la
plenitud de lo que implica la libertad religiosa y otra muy distinta es
menoscabar este derecho fundamental con una reforma mal planteada”,
dijo.
“Consideramos que lo ideal es que si se va a
realizar algún cambio, sea para introducir mejoras al texto
constitucional y no algo que se presenta como una mampara para ocultar
eventuales consecuencias derivadas de la mal llamada neutralidad
estatal”, añadió.
Para Guevara, el Estado “como ficción jurídica no
puede tener religión” e insistió en que esa reforma constitucional debe
seguir adelante y aprobarse así como el juramento constitucional.
“Si alguien no cree en Dios, porque puede haber
gente atea, la idea es que esas personas juren por lo más sagrado de sus
convicciones y por la Patria, no por un Dios en el que no creen”, dijo
.
Alvarado teme que de aprobarse el Estado Laico, la libertad religiosa y de culto se vean afectadas.
“Muchos de quienes hoy quieren un Estado Laico, lo
visualizan como un estado donde personas como Abelino Esquivel, Mario
Redondo, Gonzalo Ramírez o como Fabricio Alvarado (todos los anteriores
son diputados evangélicos) no podríamos siquiera aspirar a ostentar un
cargo público como el de diputado u ministro solo por el hecho de ser
cristianos. Lo visualizan como un estado donde no se pueda visitar un
hospital o una cárcel para ir a orar por quienes están allí. Lo
visualizan como un estado donde no se pueda utilizar un parque porque es
un bien público para hacer una actividad de índole religioso”, explica
el mandatario.
“Basta con mirar en redes sociales cuando alguno de
nosotros hace alguna intervención relacionada con la defensa de nuestros
principios y valores, y ver comentarios como: ‘¡Estado laico ya!’ Como
si la reforma al artículo 75 tuviera que ver con la presencia de
diputados cristianos en la Asamblea Legislativa. Demostrando así, no
solo la ignorancia sino la fuerte intolerancia existente en los grupos
que promueven esta reforma y que muy en lo oculto podrían pretender no
un Estado laico o dicho de mejor forma aconfesional, sino un estado
anti-Dios, que todo lo que huela a Dios es mejor eliminarlo”, agregó.
El legislador Gonzalo Ramírez, concuerda con Alvarado.
“Tener un Estado laico sin que exista libertad
religiosa es un riesgo. Me opongo a un Estado que saque a Dios de las
escuelas, de los colegios y de las leyes”.
Mientras tanto, el presidente de la República, Luis
Guillermo Solís, afirma que la reforma para hacer de Costa Rica un
estado laico no está dentro de sus prioridades.
A mitad de año vence el plazo para discusión de la
reforma, que declararía al país neutral en materia religiosa, según
Telenoticias.
En América Latina, Costa Rica es el único estado
confeso, es decir, que establece oficialmente su religión oficial, en
este caso la católica.
mundocristiano.tv